Julio de Manuel Écija con su libro Lienzos Literarios. VFS.
No quiso ir a ver las ruinas de Roma ni deleitarse en las playas de Punta Cana. El destino de su viaje de fin de curso fue el Universo de Letras. Julio de Manuel Écija tenía claro cuál sería su regalo al terminar la carrera: publicar un libro. Parece haberlo previsto con una bola de cristal, ya que la pandemia ha dejado a miles de alumnos sin ceremonia de graduación, excursión o fiesta. A él no le importaba nada de eso. Se libró de ponerse la beca de Periodismo de la Universidad de Málaga, “que es muy fea”, e invirtió sus ahorros en 200 copias de Lienzos Literarios, su primera publicación.
Hace seis meses que se ha graduado. Es diciembre y ya se respira la Navidad. Écija aparece de repente bajo las luces apagadas de la calle Larios. Puntual. Lleva puesto unos vaqueros azules y una chaqueta negra. Son las 10.00 horas de la mañana y las tiendas empiezan a despertarse. El cielo aún sin teñirse contrasta con la vida que emerge, tímida, por la arteria de Málaga.
En la Plaza del Carbón, más movimiento. Pasos apresurados se mezclan con otros somnolientos. Algunos van a trabajar. En cambio, Julio de Manuel está en busca de un buen desayuno. Se sienta en la terraza del Café Madrid. “A su servicio desde 1892”. Casi no queda hueco. Familias, parejas, personas mayores en solitario… Y una periodista con su amigo, que hoy se convierte en entrevistado. El camarero se acerca: “¿Qué os pongo?”.


